Si eres de los que se tragaban Expediente X con una linterna bajo la manta, seguro que te acuerdas de The Lone Gunmen (los Pistoleros Solitarios para los amigos). Aquel trío de frikis, expertos en hackeo y conspiraciones imposibles, que hacían el trabajo sucio para Mulder y Scully. Lo que pocos recuerdan es que en marzo de 2001, seis meses antes de que el mundo cambiara para siempre, estrenaron su propio spin-off. Y el episodio piloto no es que rozara la profecía; es que clavó el atentado de las Torres Gemelas con una precisión que eriza la piel.
El guión que la realidad copió al milímetro
No estamos hablando de vagas metáforas ni de centurias de Nostradamus interpretadas con calzador. El argumento del episodio piloto, emitido el 4 de marzo de 2001, ponía sobre la mesa una trama que hoy resulta escalofriante:
Una facción clandestina del propio gobierno de los EE. UU. (el "gobierno la sombra") decide secuestrar un avión comercial Boeing 727 mediante control remoto.
El objetivo: estrellar el avión directamente contra una de las Torres Gemelas en Nueva York. ¿La motivación? Culpar a terroristas extranjeros para justificar el inicio de una nueva guerra internacional y, de paso, reactivar los multimillonarios contratos de la industria armamentística.
En la ficción, Byers, Frohike y Langly logran meterse en el sistema informático del avión y recuperar el control manual apenas unos segundos antes del impacto. En la realidad, desgraciadamente, no hubo ningún hacker informático para evitar la tragedia el 11 de septiembre.
La fina línea entre la ficción y los archivos desclasificados
Como investigador que lleva décadas escarbando en la basura del y buscando luces que no deberían estar ahí, uno aprende que la casualidad es el escondite de los cobardes. La pregunta incómoda es obligatoria: ¿Cómo pudieron los guionistas Chris Carter, Vince Gilligan y John Shiban parir una trama tan exacta?
Los creadores afirmaron años después que se basaron en informes de seguridad pública de los años 90, donde ya se barajaba la vulnerabilidad de los rascacielos neoyorquinos frente a ataques aéreos.
Lo curioso es que, tras el 11-S, las agencias de inteligencia estadounidenses aseguraron que "nadie había podido prever" un ataque utilizando aviones de pasajeros como misiles. Una excusa barata que caía por su propio peso: solo hacía falta encender la televisión seis meses antes para ver que unos guionistas de ciencia ficción ya lo habían imaginado.
Indiscreciones: Siempre se ha rumoreado que la cancelación fulminante de la serie (que solo duró 13 episodios) no se debió únicamente a la bajada de audiencia. Las malas lenguas aseguran que el teléfono de los productores de la Fox echó humo a partir de septiembre de 2001. Se comenta que ciertos asesores gubernamentales no estaban especialmente cómodos con una producción que, bajo el manto del entretenimiento pop, metía el dedo en la llaga de los protocolos de seguridad aérea y los trapos sucios del complejo militar-industrial. De hecho, el propio actor Dean Haglund (Langly) ha reconocido en más de una convención que el FBI y la CIA solían tener "ojos" muy cerca de los sets de rodaje de la franquicia.
¿Fue el piloto de los Pistoleros Solitarios una genialidad de la ciencia ficción o una filtración sutil de los que mueven los hilos?
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