Si pensabais que la jubilación era para sentarse a ver las obras del barrio, echar la partida de dominó o pasear tranquilamente por el parque, id cambiando el chip de inmediato. La nueva serie de Netflix que promete revolucionar las pantallas y demostrar que la tercera edad puede ser mucho más gamberra, peligrosa y sobrenatural de lo que nos han contado. Hablamos de The Boroughs: Jubilación rebelde.
Sentaos cómodos, porque detrás de esta producción están algunos de los nombres más potentes del Hollywood actual. ¡Os contamos todo de esta esperadísima ficción sin soltar ni un solo spoiler!
Desenterrando secretos en un oasis para la tercera edad
La premisa de The Boroughs nos traslada a un escenario aparentemente idílico: una comunidad de jubilados rodeada de sol y tranquilidad en pleno desierto de Nuevo México. Un auténtico desecho de paz... hasta que las cosas empiezan a ponerse rematadamente raras.
La trama arranca cuando un grupo de residentes de lo más variopinto y carismático, uniendo sus fuerzas y sus achaques, se ve obligado a convertirse en una improvisada banda de héroes. ¿Su misión? Evitar que una oscura amenaza de tintes sobrenaturales y del más allá les robe lo único que les queda y que el dinero no puede comprar: el tiempo.
La serie se apoya en tres pilares que huelen a éxito asegurado:
Sello de calidad garantizado: El proyecto cuenta con el respaldo incondicional de los hermanos Duffer (los mismísimos creadores de Stranger Things) en las labores de producción ejecutiva, acompañados por los showrunners Ben Jeffrey y Derick Campbell. ¡El toque de misterio ochentero y nostalgia está más que asegurado!
Un reparto de auténtico lujo: Para dar vida a este club de abuelos rebeldes, la producción ha tirado de agenda y ha reunido a un elenco de veteranos de primera línea que incluye a leyendas de la pantalla como Alfred Molina, Geena Davis, Bill Pullman y Denis Leary. ¡Menudo choque de talentos!
Cine de aventuras con arrugas: La serie promete mezclar el espíritu aventurero y el suspense de películas clásicas de los ochenta al estilo Cocoon o Goonies, pero cambiando a los niños en bicicleta por ancianos decididos a dar guerra.
Indiscreciones: Se comenta que el rodaje en los desiertos de Nuevo México fue una auténtica delicia pero también un reto logístico de los buenos. Las malas lenguas de los platós aseguran que los actores veteranos se lo pasaron tan sumamente bien rodando las escenas de acción y suspense que los directores apenas tenían que usar dobles de riesgo para las secuencias de carreras o huidas nocturnas. De hecho, se rumorea en los foros de televisión que la química entre Alfred Molina y Geena Davis fue tan brutal desde el primer día que los guionistas tuvieron que retocar los libretos sobre la marcha para añadir más diálogos y pullas cómicas entre sus personajes, convirtiendo sus piques en el alma de la serie. ¡Viejo es el viento y todavía sopla!
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