A finales de los años noventa, la editorial norteamericana Dark Horse Comics se había convertido en la reina absoluta de los cruces imposibles y los crossovers más salvajes de la industria. Tras haber reventado las tiendas de cómics enfrentando a sus Aliens y Depredadores contra Batman o Superman, en 1996 decidieron rizar el rizo y unir fuerzas con la editorial DC Comics para dar luz verde a una miniserie que unía a dos de los cazadores más implacables de la cultura popular: Tarzán contra Depredador (Tarzan vs. Predator: At the Earth's Core).
La miniserie, que constó de 4 números, estuvo capitaneada por el guionista Walter Simonson (célebre por su mítica etapa en Thor) y dibujada por el artista Lee Weeks. Lejos de ser un producto descuidado o un mero sacacuartos, la obra se tomó muy en serio la mitología de ambos universos, trasladando la acción fuera de la clásica selva africana superficial para llevar el combate a muerte a un escenario mucho más primitivo y peligroso: el mundo subterráneo de Pellucidar.
Caza mayor en el centro de la Tierra
El cómic supo entrelazar a la perfección la ciencia ficción tecnológica del Yautja con las novelas clásicas de aventuras de Edgar Rice Burroughs.
La historia arranca cuando Tarzán, que se encuentra plácidamente en su hogar ancestral en África, empieza a percibir que algo va terriblemente mal en Pellucidar, el fascinante mundo prehistórico que existe en el interior de la Tierra hueca. Al descender para investigar, el Hombre Mono descubre que una facción de guerreros Depredadores ha viajado hasta allí atraída por la fauna exótica, dedicándose a cazar dinosaurios, nativos humanos y a los temibles hombres-mono de la zona por puro deporte.
El gran atractivo de la trama es el contraste entre los dos protagonistas. Mientras que el Depredador utiliza su tecnología de camuflaje, cañones de plasma y lanzas telescópicas para masacrar a sus presas en un despliegue de superioridad técnica, Tarzán representa la comunión pura con la naturaleza, utilizando su fuerza bruta, su agilidad, un rudimentario cuchillo y su capacidad para aliarse con las bestias locales para plantar cara a los invasores extraterrestres.
A diferencia de otros crossovers de la época que eran duramente criticados por su falta de sentido, Tarzan vs. Predator gozó de una acogida bastante buena por parte de los lectores y la crítica especializada. El público aplaudió el respeto reverencial que Simonson mostró por las novelas originales de Burroughs y, sobre todo, el espectacular dibujo sombrío y realista de Lee Weeks, que capturaba a la perfección la violencia de los combates cuerpo a cuerpo.
Y aunque el cómic no llegaba a los niveles de gore explícito de las series regulares de Predator para poder mantener una calificación de edades más abierta, los enfrentamientos no escatimaban en brutalidad, mostrando heridas de garras, desmembramientos de criaturas prehistóricas y la crudeza de una guerra de guerrillas en mitad de la selva subterránea.
Indiscreciones: En los coleccionistas americanos se comenta que las negociaciones para sacar adelante este proyecto fueron un auténtico calvario legal de despachos. Las malas lenguas aseguran que los herederos de Edgar Rice Burroughs (los gestores del Burroughs Estate) vigilaban cada página del guión con lupa y amenazaban con cancelar el cómic a la mínima que Tarzán pareciera "débil" o "tecnológicamente dependiente" frente al alienígena. Se dice que obligaron a cambiar varias viñetas donde el Hombre Mono recibía demasiada ventaja por parte de armas de fuego o trampas modernas, insistiendo en que el personaje debía vencer al Depredador utilizando única y exclusivamente sus habilidades naturales y su herencia de la jungla.
Además, los amantes de las curiosidades recuerdan el sutil caos que supuso la publicación de este tebeo en formato tomo recopilatorio años después. Debido a que los derechos de Tarzán y los de Predator cambiaban de manos constantemente entre editoriales (especialmente tras la compra de Fox por parte de Disney y el posterior traspaso de los cómics de Predator a Marvel), el tomo original de Dark Horse se descatalogó por completo, convirtiendo los cuatro grapas originales de 1996 en una pequeña reliquia muy cotizada en las cajas de las tiendas de segunda mano.
¡Un momento!
¿Tienes madera de redactor o guardas una buena exclusiva?
No te la quedes. Escríbenos para enviar tus noticias, curiosidades o chismes tecnológicos. En Teleindiscreta.com la línea siempre está abierta para los que tienen algo que contar. ¡Contáctanos!




